miércoles

El Secreto De Mi Hermano




("A youngling laborer" - Majid Arvari -. Lápiz de color sobre papel. 1998)

Tengo 8 años y mi hermano 10 y hace tiempo que me di cuenta que guarda un secreto a escondida de mis padres y mío.

A los ojos de todos yo soy considerado una “nenaza” porque lloro cuando nos peleamos y suelo abrazar mucho a mis padres y a mis abuelos con la mera intención de dar y recibir amor. Yo soy de los que se sonrojan en clase cuando el maestro me regaña, el que no puede contener las lágrimas ni un nudo en la garganta si me emociono viendo Dumbo y el que se esconde bajo las mantas de la cama cuando los monstruos nocturnos me acosan.

En cambio mi hermano es el hombrecito tipo héroe impenetrable y fuerte que nunca llora; esquiva los cariños de mis padres porque dice que eso no es de hombres, y por sí mismo se considera autosuficiente. Suele ser el fuerte en la clase, el líder de su pandilla y el ídolo de sus amigos. Sus juegos se basan principalmente en la agresividad y en la ley del más fuerte y que yo sepa, siempre duerme de un tirón porque parece estar exento de miedos y traumas.
En el recreo se ríe de mis lágrimas peliculeras cuando tengo algún altercado con un compañero, y me tacha de blandengue y cobardica.
Sin lugar a dudas, mi hermano bien pudiera ser legionario romano, pirata del Caribe, o el mismísimo rey Arturo, tal es su personalidad.
Así es mi hermano mayor.

Sin embargo tiene un secreto que guarda en el altillo del armario en una gran caja cerrada bajo llave y candado.

A veces, y si entro de repente en la habitación, veo como el la cierra rápidamente y echa la llave, se pone nervioso y me amenaza con romper mi colección de animales salvajes si digo algo a alguien.
La curiosidad me puede y en alguna que otra ocasión, he tomado la escalera y he llegado a la caja deseando ver su interior pero nunca puedo abrirla. Pesa, y si la muevo, algo se mueve dentro, como si tuviera muchas cosas.

Hace como un mes volví con mamá a casa antes de lo previsto después de una visita al odontólogo y entré en nuestra habitación. Mi llegada nos pilló por sorpresa a él y a mí y nos quedamos paralizados ante lo que nuestros respectivos ojos veían: El a mí y yo a él. Mi hermano estaba sentado en el suelo ante la caja abierta, que ya estaba vacía. Había sacado todo su contenido y lo tenía esparcido por el piso ordenadamente.
Había a escala, una cocina, baño, dormitorio, sala de estar y jardín con piscina.
Cada sala tenía su correspondiente mobiliario y en ellas sus habitantes: Barbies y Bratzs. Tenía los labios pintados de rojo intenso.

El me miró aterrorizado. Yo lo miré sorprendido y asustado.

Ese era su secreto: mi hermano jugaba con muñecas.

Como sólo tengo 8 años no tengo capacidad para pararme a pensar que mi hermano en un futuro podría estar dentro del armario, ni que sentirían mis padres, tan tradicionales y conservadores si descubrieran su secreto, ni lo que pensarían mis abuelos y tíos, ni lo que diría el vecindario. Y menos aún que pasaría con su vida interior, si sería capaz de afrontarlo y tirar adelante o se mantendría a escondidas como ahora.
Tampoco me doy cuenta que se esconde porque sabe que nunca va a tener el apoyo de nuestros progenitores, que seguramente lo rechazarían y condenarían su verdadera identidad, anteponiendo sus absurdos conceptos a la aceptación de un hijo.
No, nada de eso puede pasar por mi cabecita infantil e inocente.
Lo único que dije fue: “me gustan más mis animales que tus muñecas”.

Me ha convencido para que sea su cómplice. Ahora, cuando nuestra madre se va después de darnos el beso de buenas noches, nos ponemos en acción. El me deja jugar con su video-consola para que mantenga la boca cerrada y se pone a jugar con sus muñecas.
A veces lo observo con más curiosidad que asombro porque me descolocan esas dos imágenes tan dispares de mi hermano, es como si tuviera dos personalidades totalmente opuestas. El juega ajeno a que lo miro y oigo como trata a sus muñecas, (ya conozco sus nombres: Rosmery, Annabel, Madonna, Elizabeth…) y veo como él las cuida, les cambia el vestuario, les hace la manicura, rizos en el pelo y peinados atrevidos, siempre bien conjuntadas con zapatos y bolsos…. pero más que nada veo su cara que destila satisfacción y felicidad y la forma en las que les habla. Por algún tipo de magia su voz cambia, se vuelve más dulce y fina. En algunas ocasiones pienso que se asemeja a cuando mi mamá habla con sus amigas y les cuenta el modelito que ha visto en tal o cual tienda, o que se encontró a fulanita en el hipermercado, o que a la hora que era aún no sabía que iba a cocinar de almuerzo.
Yo prefiero mis animales, mi robot, mi coche teledirigido y mis Power Rangers o los Muñecos Luchadores.

Tengo dinero ahorrado para comprarme el Kit de Dibujos Superhéroes, pero lo he pensado mejor y le voy a comprar a él la Bratz último lanzamiento y que no la tiene.
Por supuesto sin que se enteren mis padres, que para eso estamos los hermanos.

Desde entonces mi hermano y yo, somos como uña y carne.

(Este relato lo escribí a petición de un buen amigo, en referencia a un caso que conocíamos en común. El a su vez lo publicó en su blog con mi consentimiento.
No trata de ser un juicio negativo hacia el protagonista, sino a la actitud irresponsable de algunos padres que tratan por todos los medios no darse por enterados de lo que sucede a sus hijos en estos casos, dándoles en este sentido la espalda por así decirlo, sin ser conscientes del daño tanto moral como personal que les hacen con su “no querer ver”.
Es primordial en esta etapa dar al niño todo su apoyo, hacerle ver que no es caso aparte y que están a su lado. De esta forma lo tendrá más fácil y estará más seguro para aceptar y afrontar su condición sexual sin esconderse ni disimular. No se sentirá discriminado y tendrá más solidez para en función a como su identidad se vaya desarrollando, hacer frente a cualquier contratiempo con la sociedad, que afortunadamente, ha cambiado mucho en los últimos años en este sentido.

Ni que decir tiene que afortunadamente desde su infancia el cambio de actitud de la sociedad ha cambiado considerablemente).

26 comentarios:

  1. Que bonito Verdial y que triste que se tengan que esconder tantos sentimientos por miedo, muy triste

    Besos artista

    ResponderEliminar
  2. Que mundo de locos, otras cosas...otras... si tenían que estar escondidas en el armario...pero con candado y mil llaves...ese hacer daño a los demás, el odio por el odio, el subyugar a los pueblos, el no hacer el bien al prójimo...eso si que hay que esconderlo y no dejarlo salir....
    Por eso mi querida verdial, cada día me empeño más en dar en el aula una asignatura que se llame en busca de la mayor felicidad posible....y es ¡posible!
    Respeto para todas las personas de bien y que cada cual encuentre su verdadera felicidad e identidad.
    Me ha encantado tu relato verdial....pero esto no es novedad.
    Abrazotedecisivo

    ResponderEliminar
  3. Una interesantisima historia, ¡tan real¡...y es verdad unos padres ciegos es horrible, marca para toda una vida, así se desencadena el sufrimiento interno, arrastrandose los desapegos, las dudas, la falta de autoestima...y con sus secuelas de problemas no resueltos...
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Tantas y tantas historias han sucedido como esta que cuentas, por la incomprensión de los padres y del entorno. Las personas necesitamos apoyo desde la cuna, detalles como el jugar con muñecas en un niño, ha sido perseguido por la sociedad durante mucho tiempo, y esos niños han guardado las secuelas en su alma durante años.
    Un beso

    ResponderEliminar
  5. Es un deleite venir a este lugar sea, lo que sea que escribas.

    En cuanto al articulo no comentare nada, porque creo que lo logico o en todo caso lo deseable seria que no hubiera que hacerlo en absoluto.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. En una etapa tan fundamental falta la seguridad que se ha de inculcar a los niños, a que pase lo que pase, sean fuertes y sean seguros de si mismos y de lo que son.

    Un besazo enorme!

    ResponderEliminar
  7. Qué gran historia, Verdial.
    Ojalá en no mucho tiempo nadie deba esconder su colección de muñecas encima (o dentro) del armario.
    Y todos seamos valorados como personas, no como estereotipos.
    Abrazos

    ResponderEliminar
  8. Magnífico relato y desgranado con suma elegancia y amor... ¡me encanta!

    Luchemos por erradicar la intolerancia de nuestros corazones, así lograremos que desaparezca de nuestro entorno :)

    abrazos

    ResponderEliminar
  9. Un articulo que me ha atrapado desde el comienzo, muy bien redactado y concienzudo...por lo demás no tengo nda que decir, cada uno es libre de comportarse o desear ser lo que desee...mis felicitaciones y un besote preciosa.

    ResponderEliminar
  10. Posiblemente es que a los padres nadie les educó para que fueran capaces de llegar a ser sublimes en algun momento, si hiciera falta de ello...

    Y entonces, antes situaciones complejas, como esa o como otras muchas, no saben sino esconderse.

    Magnifico relato y tremendamente acertadas tus palabras finales.

    Un abrazo fuerte, amiga

    ResponderEliminar
  11. Afortunadamente en este terreno se ha avanzado mucho, especialmente las nuevas generaciones, pero todavía hay que hacer...
    Yo creo que lo mejor es tratar este tema con toda naturalidad, sin ocultar nada y con la valentía de reconocerlo. Es la única forma, se allana el camino y se deja perplejos a los intransigentes o prejuiciosos que no se lo esperan.

    ResponderEliminar
  12. Gracias a Dios cada día hay más conciencia con este tema.
    Precioso relato lleno de sensibilidad. Al principio me identifiqué mucho con el relator.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  13. realmente ha cambiado? o eso sólo pasa en la capital y en las películas?

    hay muchos encerrados en armarios, pero también unos cuantos en lo más profundo del país

    ResponderEliminar
  14. Ciertamente es un caso triste el que nos traes; más allá del relato tan espléndidamente logrado, los padres SIEMPRE amamos a nuestros hijos salgan como salgan, pero no podemos, por ése amor, dejar de ser objetivos, debemos apoyarlos (aceptándolos) para que se desarrollen SABIENDO que él (ella) es izquierdo y debe acostumbrarse a vivir y ser feliz en un mundo hecho para diestros. Tan simple como eso. Además pienso que si se ocultan no es porque sean culpables los padres o la sociedad ¡¡SI ASÍ HEMOS SIDO CRIADOS TODOS!! así ha llegado el mundo hasta donde está; ellos se ocultan porque descubren que tienen inclinaciones diferentes. Es lo mismo si tengo tartamudez, voy a ser callado, reservado, tímido porque sé que soy diferente, no voy a obligar a la sociedad a que hable como yo, más bien debo tener terapias para lograr una buena dicción. Un gran abrazo Verdial.

    ResponderEliminar
  15. Es una historia de esperanza. Qué bueno que encontrara apoyo en su hermano. Por fortuna las cosas han mejorado mucho en la sociedad actual.

    Un abrazo.
    Teresa

    ResponderEliminar
  16. El mundo siempre tiene secretos que guardar y que desvelar...

    Saludos y un abrazo.

    ResponderEliminar
  17. Me has recordado a Kafka, en La Metamorfosis:

    "Al despertar tras una noche de sueño intranquilo, Gregorio Samsa se vió convertido en un monstruoso insecto...".

    Menos mal que ya la homosexualidad va dejando de ser una "monstruosidad", como la calificaba la hipocresía oficial.

    Ahora habría que arreglar, entre otras monstruosidades sociales, a los militares: "Todos mañana día 3 domingo a las 12 de la mañana en la Plaza Nueva de Sevilla, contra la guerra en Libia".

    (Espero, Verdial, que no te moleste la propaganda antibelicista, pero es aquí la ve mas gente que en mis abandonados blogs.)

    Un beso mío y un hocicaso amigable de Cisco.

    ResponderEliminar
  18. Ese es el entorno del siglo XXI que aun no acepta ciertos temas debido a lo que le muestra su contexto, que se limita a juzgar, a eliminar personas y a destruir su propia identidad.

    ResponderEliminar
  19. Me gusta tu relato, porque va más allá de la anécdota aparente... ¡Quién sabe si el homosexual sea el narrador, cuando crezca, y no el otro!, que quizá solo está liberando su "lado femenino", el que los estereotipos y sus padres no le dejan revelar. O al final ambos lo sean... O ninguno.

    No es solo que la actitud sexual no es otra cosa, en el fondo, que un rasgo más de la personalidad (mucha gente no sabe que Platón, una de las cúspides de la filosofía, reconocido incluso por la doctrinaria Iglesia, era homosexual, entre otras muchas personas de gran prestigio), sino que los consabidos clichés hombre-mujer, masculino-femenino son simplemente falsos. No es menos hombre el que juega con muñecas, ni menos mujer la que trabaja con mecánica, ni menos ser humano el homosexual o el heterosexual, en todas sus variantes...

    ResponderEliminar
  20. Muy bonito y, sobre todo, muy necesario lo que has escrito. Ójala lo leyesen los padres que lo necesitan. Yo creo que es la angustia que pasan las que en ocasiones no les hace ser más comprensivos y aceptar la situación con más normalidad. Mucho han cambiado las cosas, es verdad, pero aún lo más fácil es esconder la verdad o reprimirla.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  21. Verdial:
    usted no sabe lo que me cuesta ahora, por falta de tiempo, visitar blogs. Casi no lo hago. Y los extraño. Creo que de mayo en adelante recupero mi tiempo antes libre, así que hablaremos más a menudo. Sabe, ese texto compone bien como guion para un cortometraje. Gracias.

    ResponderEliminar
  22. Que relato tan bien llevado! Tanta calidez y tanta sensibilidad es un placer leerla. Encantadora entrada.
    Un besazo!!!

    ResponderEliminar
  23. Delicado, tierno este texto expresado con gran sensibilidad.

    Me uno al comentario de Xibeliuss, valorarnos como personas, como Seres, que cada cual intenta de buscarse a su manera.


    Un abrazo Verdial

    ResponderEliminar
  24. Un relato sin desperdicio, para tener muy en cuenta. La narración impecable. El tema muy importante y muy al día. La escritora excelente.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  25. unbonitoprincipio.blogspot.com11 de abril de 2011, 22:44

    He caído en este blog por casualidad y me ha alegrado mucho encontrar a alguien que, como yo, escribe lo que le pasa por la cabeza por el gusto de esceribir. Este post en concreto me ha llegado mucho, me parece un tema tan actual como relevante hoy día, pues lamentablemente la homosexualidad sigue siendo tabú para muchas generaciones.

    ResponderEliminar
  26. Verdial.

    Como entiendo, esta pieza tan bien escrita,no todo es lo que parece,las apariencias tarde o temprano se desmoronan ante la realidad,el tema alude al amor ,a la comprensión y al amor fraterno.Reflexivo,dulce y duro aun cuando parezca contradictorio pero el mensaje es precioso y está como todos tus escritos muy bien estructurado y desarrollado.

    Abrazos fuertessss.

    ResponderEliminar