lunes

La Nati

Yo no sé por qué mi padre le tenía tanta “tirria” a La Nati. Que no la podía ver, oye. Natividad García se llamaba pero en toda la calle y la vecindad era conocida por “La Nati”. La Nati era… a
ver como lo diría yo, pues una mujer así como un poquito metomentodo.
(Oleo "Mujer Leyendo" - Botero)
Vamos, un pelín peligrosa, pero eso sí, solidaria a más no poder y muy servicial toda ella, pero claro, luego lo estropeaba todo con eso de los dimes y diretes que se traía entre manos.

La Nati andaría por aquél entonces ya pasada la treintena y era una mujer obesa, muy obesa, con una voz potente y tosca que cuando te pedía un favor parecía que te estaba echando la bronca, y además era una fans acérrima de Manolo Escobar, dicho sea de paso, paisano de sus antecesores.

Dos hijos tenía, una hija de 7 y un hijo de dos, ambos igual de obesos que ella. Y un marido. Pero el marido era como si no lo tuviera porque era hombre de campo (su familia poseía terrenos hortícolas que trabajaban ellos mismos), así que salía de su casa a las 5 a.m. y no regresaba hasta pasada las 12 de la noche. Como no tenían coche ni moto ni nada, (en aquél entonces casi nadie los tenía) pues el hombre se hacía diariamente el trayecto de ida y vuelta (8 km.) en bicicleta. Llegaba a su casa, se lavaba la cara y los pies nada más, pues decía que el baño era solo para los domingos, y La Nati le ponía por delante un buen plato de puchero con su yerbabuena incorporada y el tocino y el jarrete de cerdo de la “pringá,” de segundo plato. Y de postre pues eso, el melón o la fruta correspondiente que el traía de la huerta. Y nada, a dormir. Yo me imagino que antes de dormir harían alguna que otra cosilla, digo yo, vamos que eran jóvenes, pero no sé. La hija dormía a los pies de la cama de matrimonio, entre los dos, y el niño en su cuna a pesar de que ya casi ni cabía. Es que eran otros tiempos y el status de vida no era el de hoy. Personas humildes en un entorno humilde.
Mis padres siempre terminaban de bronca por causa de La Nati, Y es que mi padre no quería encontrarla en casa al llegar del trabajo. Y mira que mi madre se lo decía: “que mira Nati, que este hombre (por mi padre) es muy raro y no quiere a nadie en casa cuando llega”, pero La Nati, nada, como si le hablaras a la pared. Así que cuando se iba a su casa pues mi padre ya estaba que se subía por las paredes, y eso que mi padre era (mejorando a los presentes que lean esto) la mejor persona del mundo, y no es que lo diga yo que soy su hija, es que es así.
Como La Nati se pasaba el día de casa en casa contado lo que pasaba en la que había estado antes y así sucesivamente, pues la verdad, como que no era muy bien avenida porque claro, a nadie le gusta que lo que pase en tu casa sea la comidilla de todo el vecindario.
Pero era buena La Nati. Nos reunía a todos los chiquillos de la calle y nos sentaba a la puerta de su casa a jugar al “veo-veo” o a “las prendas”. Nos quería mucho. A los chiquillos y a las novelitas de Corín Tellado, que se las leía de un tirón entre visita y visita a la vecindad.
Un día a La Nati le dio una subida de azúcar y a partir de ahí ya fue en picado, vamos, que no se volvió a recuperar ni a ser la que era antes. Yo la veía triste, apagada, aunque desde luego la diabetes no le quitó las ganas de seguir con sus critiqueos de vecinos.
A veces se quedaba pensativa en la ventana mirando la calle. Yo no sé que pasaría por sus adentros. Somos las personas a veces tan reservadas a pesar de tener un carácter abierto, que cualquiera sabe lo que pasaba por su cabeza. Imagino que se sentía sola.
Su marido estaba más tiempo fuera que dentro, las vecinas como que la esquivaban un poco… Triste debía sentirse La Nati en su interior.
Pasó muchos años con la enfermedad y ya por aquél entonces mi padre permitía que estuviera alguna vez que otra en nuestra casa, aunque eso sí, seguía sin caerle bien. No había empatía entre ellos.
Decía La Nati a mi padre (las veces en que coincidía) “Ay Alfredo, que rápida se pasa la vida. Fíjate, yo ya tengo un pie aquí y el otro en el otro Barrio”.
Pero resulta que mi padre puso los dos pies en el “otro Barrio” antes que ella. Ella asistió a su funeral y nos abrazó y dijo todas esas palabras de consuelo que se suelen decir en estos casos pero que para nada te quitan el dolor.
Veinte días después murió La Nati. La enterraron justo al lado de mi padre. Ironías de la vida. El no la quería cerca y ahora está con ella para toda la eternidad.
Imagino que si están en esa dimensión que dicen que hay en la que todo es amor y fraternidad, pues habrán hecho amistad entre los dos.
Es lo que deseo de corazón.

19 comentarios:

  1. jurodLeerte es un placer enorme.

    Lástima tu padre que no la quería ver y mira por donde descansando hasta la eternidad uno junto al otro, aunque poco se pondrán contar ya.

    Un abrazo.

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  2. Parece que la señora te dejó su huella por partida doble. Y es que siempre existieron personas de "peso" en nuestra vida, aunque estas no fuesen necesariamente tan orondas como la Nati ¿verdad..?

    Ya te había leído este relato, pero está escrito de un modo tan divertido, que merece la pena releerlo.

    Un beso.-

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  3. Oye Verdial, que comentario podría dejar...?..mas que lo de siempre: me ha encantado!..en que magnifica forma nos cuentas tus historias. :)

    P.D. hubiese sido un verdadero honor conocer a tu padre.. ya no se consiguen gentes que sean las mejores de este mundo.

    Un abrazo

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  4. ¿Sabes una cosa? Siempre que cuentas estas historias consigues que comience a sonreír, luego a asomar lágrimas y luego de nuevo sonrisas...

    Eso es muy difícil.
    Lo que es facilísimo es imaginarse a tus personajes de carne y hueso, como son en la realidad... pero a través de una pantalla fría de ordenador. Y eso es porque sabes relatarlos.

    Hoy he sonreído más de la cuenta porque me fui a la casa de una de mis tías con una libreta nueva. Ella empezó a hablar y no ha parado en horas. Las páginas de mi libreta echaban humo.

    Besos

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  5. Suele pasar y te acuerdas y sonries, porque es todo tan curioso en la vida!!!!
    Es muy bonito este recuerdo de tu infsncia y muy generalizado en los vencindarios.

    Besicos guapa.

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  6. Pero que bonito escrito, tan sencillo, tan cercano, tan del día a día en tantos pueblos, en tantas vidas de vecinos..........seguro que allí, en aquel otro barrio, han llegado a ser amigos.
    Felicitaciones por tan preciso post, por tu blog entero que me encanta.
    Te dejo mil besitos llenos de cariñosssssssssssssss.

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  7. El calificativo de excelente se queda corto para este relato, tengo que aprender de ti.

    Besos.

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  8. Varios días ocupada me han distraido un poco,y llego un poquito tarde,que buenos son esos relatos tuyos,uno se los bebe de un sorbo,tienes una manera muy especial de entrar en nuestros corazones,eres estupenda,y tu lo sabes.....Un abrazo muy fuerte...

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  9. Paradojas de la vida que la hacen así de especial.
    Un relato fantástico. Me encanta como escribes.

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  10. Y tan cierto Verdial, que el reposar cerca el uno del otro resulta paradógico.

    El personaje de La Nati me ha parecido entrañable; hay tantas Natis por el mundo... personas sin medida ni proporción, cotillas, entrometidas, pero tan buena gente que se les perdona todo aunque, como a tu padre, nos resulten difíciles de soportar.

    Un placer leerte, como siempre. Un abrazo.

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  11. Interesante rincon...
    saludes..
    y mucha paz-ciencia!!

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  12. Que historia!!!
    Pues seguro que al final tu padre y ella se echarán sus pláticas, no lo dudes!, porque es lo que tiene la eternidad, que une mucho.
    Un abrazo.

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  13. Luz de Gas, ya ves las sorpresas que nos da la vida. Como decía mi padre, nunca sabremos lo que el destino nos tiene guardado.

    Alter, ya sé que leíste este relato en mi blog de Albhatan. Me alegro que lo hayas vuelto a leer.

    Noche, cualquier comentario tuyo es una satisfacción para mí. Con respecto a mi padre, no lo digo por haber sido su hija, pero en todos los sentidos era un hombre adelantado a su tiempo.

    Adr, te imaginas los personajes porque a tí te sobre imaginación.
    Me alegro mucho que estés disfrutando de tu libreta nueva, y ten cuidado con ese humo, que eres capaz de producir un incencio por un exceso de letras.

    La Casa Encendida, la verdad es que se añoran los vecindarios de antes. Era todo como una gran familia.

    Sara, pues espero de corazón que se hayan hecho amigos, que yo creo que sí, porque con el paso del tiempo vemos la vida de otra manera, así que supongo que en otra dimensión el cambio será más acentuado.

    Esperanza, también yo tengo que aprender de tí. La vida es un continuo aprendizaje y todos ponemos un granito de arena.

    Dama, pues sí, así es la vida, llena de paradojas que nos pueden sorprender en cualquier momento.

    Sirena Varada, efectivamente la Nati era una muy buena persona, a pesar de sus cotilleos y de la inquina que le tenía mi padre. Yo la quería muchísimo.

    Allek, todo un placer tu visita y agradecida por ella. Tienes abiertas las puertas de esta casa.

    Sade, que bueno sería que todo fuera tal y como dices. Yo me quedaría tranquila.

    Un abrazo a todos estos maravillosos colores que han leído la historia de La Nati.

    América, que agradable es contar con tus comentarios. Sabes que siento predilección por la maravilla de tu blog.

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  14. Es la vida, llena de casualidades e ironías de las que cuesta extraerles el sentido, si es que realmente lo tienen.

    Un besazo del indomable Dani Hunting

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  15. Una historia interesante Verdial. Por cierto, ¿tienes otro blog, o estas de vacaciones?, echo de menos tus post.
    Un beso

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  16. Seguramente se llevarán mejor querida, pues Nati ya no podrá airear las intimidades del barrio, y si su señor padre tuvo la benevolencia de soportarla cuando cayó enferma, más generosa será su actitud ante el infinito que les espera a ambos.
    Hay gente, que sería perfecta sin sus defectillos, pero creo que en ellos está precisamente lo que les convierte en humanos y no en santos.

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  17. Dani, tal vez tengan o no tengan sentido, pero es a casi lo único a lo que nos podemos asir.

    Isabel, gracias por tu comentario. Efectivamente tengo varios blogs, que los puedes ver en el lateral derecho de mi página, justo antes de los blogs amigos, pero no dispongo del tiempo que quisiera para nantenerlos todo lo activo que me gustaría.

    Antón Abab, tus palabras me han hecho ver que no soy la única que pienso así. Esos pensamientos son mi consuelo.

    Besos a todos

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  18. Pues a mí me cae bien la Nati. Bondad y buen corazón, aunque un poco cotilla, pero de forma inocente...
    Un beso.

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  19. Abraxas, efectivamente era como tú dices. Tenía un corazón enorme.

    Un abrazo

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