lunes

La Tapia


17 de Noviembre de 1.937 1:45 a.m.

- Tú, arriba, que es la hora.
La voz sonó cascada y hueca pero con un timbre autoritario.
El hombre que se dio por aludido se levantó de un salto del camastro en el que dormitaba, un mugriento somier y una raída manta a listas grises y negras. El hombre, más que un hombre era un casi adolescente: tenía tan sólo 18 años.
Sentía la boca seca y la lengua pastosa. Por momentos se había quedado sin saliva. Sus manos temblaban tenuemente y su corazón comenzaba una vertiginosa carrera. No le hizo falta vestirse puesto que dormía vestido. Todas las noches dormía vestido porque sabía que a la voz de “¡Arriba!” ya tenía que estar de pie.
Dirigió sus pasos hacia las cocheras donde descansaban los destartalados camiones y de seguida divisó el que a él le tenían asignado: uno confiscado a una sociedad dedicada al transporte de ganado porcino. Cabina rojo ciruela toda desconchada y remolque cubierto con tan sólo unas aberturas laterales para que pudiera respirar el ganado si de un viaje largo se trataba.
Ahora el transporte no era de ganado. Era transporte humano. Y el viaje, como cada noche, era relativamente corto. Subió a la cabina y una vez ante el volante oyó como sonaban los lamentos, los sollozos, los lloros y las súplicas de los transportados. Como cada noche también él cerró por unos instantes los ojos y pidió perdón. Y también dio las gracias por tener la suerte de ser el conductor en lugar de los apresados, que si la vida no lo hubiera bendecido con esa situación tal vez él sería uno de los que transportaba.
Su misión consistía en seguir al camión que le predecía y donde iban todos los hombres armados con fusiles: Los que iban a ejecutar a los que él llevaba.
El recorrido no era todos los días el mismo sino que iba cambiando paulatinamente hasta desembocar en algunas de las tapias extramuros del pueblo.
Esta noche tocaba la tapia del naranjal aunque por supuesto que él no lo sabía. El no podía hablar y menos aún preguntar, tan solo seguir al que le precedía y una vez en el lugar, alumbrar con la luz larga del camión a los reos todos alineados en el patíbulo de la tapia, respaldados contra ella, y esperar a que una brutal salva de disparo hiciera blanco en aquellos cuerpos asustados, temblorosos, con las manos atadas y los que tenían suerte, con los ojos vendados.
Algunos nombraban a sus madres, novias, esposas e hijos para despedirse solitariamente, sabiendo que el adiós nunca llegaría a su destino. Otros se mantenían mudos, esperando la descarga. Había quien se orinaban o defecaban encima. A todos les castañeaban los dientes. El castañeo sonaba en el silencio de la noche como acompasado soniquete de almirez al compás de martinete.
- ¡Preparen armas! ¡Apunten! ¡Fuego!.
La noche se iluminó con la luz de la pólvora, el viento se cortó con un rugido de trueno y el cielo escondió las estrellas y comenzó a llover salpicaduras carmesí. El olor a miedo y a sangre cortaba el aire
Unos pocos de los verdugos se acercaron a las victimas y las fueron volteando con la punta de la bota. Algunos no estaban muertos, sino heridos o agonizantes. A esos les ponían el arma en la cabeza y les daban el tiro de gracia. A veces ni se detenían en comprobarlos a todos y dejaban a algún que otro entre la vida y la muerte rodeados de demencia y cubiertos de desamparo. Si les acompañaba la suerte morirían en breve, sino, serían enterrados vivos en las largas fosas comunes abiertas para tapar y ocultar tanta barbarie.
- ¡Vamos!
Y todos los hombres volvían a subir al camión entre risas y cantos victoriosos.
El también subió al suyo y comenzó a desandar el camino andado. Sus manos temblaban y notaba acuosos sus ojos.
Las luces del camión pasaron de iluminar la masacre a iluminar largas hileras de naranjos.
A pesar del miedo y sobre todo del pánico al pensar en la noche siguiente, agradecía el estar vivo.

Nota: A pesar de que la fecha del comienzo de este relato se remonta a muchos años atrás (está inspirado en las vivencias de un familiar materno), es dolorosamente real que hoy, a pesar del tiempo pasado se siguen dando las mismas situaciones, las mismas circunstancias, las mismas tragedias en cualquier lugar del mundo, ante la ceguera de una lucha egoísta y sin sentido.


29 comentarios:

  1. Es desgarrador que siga pasando que se sigan cortando cabezas y colocándolas por las calles para que las gentes las vean y sembrar el miedo, la angustia, el terror.

    Es desgarrador que pasara en nuestas calles y campos de olivos.

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  2. Amiga Verdial, vuelvo a escribirte en tu rincón de Verde Esperanza después de mucho tiempo, que no a visitarte, pues aunque no he dejado ningún comentario por falta de tiempo en estas semanas atrás, me he convertido en lector pasivo, si intervenir por la escasez a la que me sometía (y me somete) Cronos.

    Esta entrada es tremendamente dolorosa, aunque la realidad es a veces así. Es historia y no debemos olvidarla, para que el futuro no nos traiga episodios iguales.

    Un fortísimo beso.

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  3. Poco se puede comentar en un relato tan fuerte.

    Te dejo un beso.

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  4. Estas cosas no se deberian olvidar jamas...

    Y nadie deberia poner trabas a que, al fin, se enterrara a los muertos "como Dios Manda".

    Tantisimo sufrimiento acumulado y "como si no hubiera pasado nada".

    Un abrazo, amiga

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  5. Nos une otra cosa más.

    Un tío de mi mujer, ya fallecido, que tenía un camión que se ganaba la vida porteando y era demasiado joven para ir al frente, era obligado a la misma "faena" de alumbrar los "asisinatos" en la tapia del cementerio.

    ¡¡¡Qué poco hemos aprendido!!!

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  6. Increible tu entrada amiga verdial, se me han puesto los vellos de punta, pero lo que nos cuentas es una realidad como la vida misma. Sé que mi abuelo estuvo bastante tiempo escondido para que no lo mataran, ya mi hermano creo que contó algo al respecto.
    Besitos

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  7. Es que no aprendemos!!!!somos lo peorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr, tecnologicamente habremos avanzado mucho, un montón, ¡bravo que listos somos!!!!pero humana y emocionalmente vamos hacia uan involución total, no solo no hemos evolucionado sino que estamos involucionando, yo muchas veces siento que me quiero apear de este tren.

    Un besito verde esperanza.

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  8. Es aterrador el recuerdo de tanto sufrimiento junto Verdial y más jodido (con perdón de la expresión) es ser consciente de que el asno inútil solo sabrá dar coces durante toda su vida, y los descendientes de los mismos asnos si no se les cambian a tiempo de "cuadra" seguirán dando culatazos y sacudidas como los asnos son.

    No quiero mezclarme con asnos que yo estoy en el bando de los humanos.

    Un abrazo.-

    P.D Conste que no tengo nada en contra del asno animal, pobrecillos, con lo bonitos que son, sino del asno al que malamente llaman humano.

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  9. Desgarrador relato,es imposible que la escena no se dibuje en nuestros sentidos,un cuadro sangriento de una dura realidad,paz a aquellos que partieron en tan dolorosas ,incomprensibles y tristes circunstancias,un llamado al recuerdo y una voz de alarma

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  10. Hola Verdial, qué triste muestra de la capacidad de "limpieza"
    Aún me pregunto cómo hay quien niega a las familias de éstos y otros ajusticiados en el paredon, saber dónde están sus seres queridos.
    Que la Memoria Histórica y colectiva no olvide. A ver si así evitamos que estas barbaries se repitan. Un bbiquiño desde Coruña.

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  11. La verdad es que los seres humanos no escarmentamos ni aprendemos de los horrores.
    Una vez más coinciden en cierto modo nuetras vidas. A mi abuelo lo fusilaron, fué uno de los que mataron en esas masacres. Si quieres saber más de la historia de mi madre, de mi abuelo y de mi tio:
    http://misrelatosyotrascosas.
    blogspot.com/2007/06/la-ficcin-supera-la-realidad-o-era-la.html

    La historia de España actual, está demasiado marcada por una guerra cruenta, injusta y sin sentido.
    Besicos

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  12. No sé qué es más terrible... si el relato o la nota final.

    En mi familia también hay historias así, en casi todas... vaya.

    Me ha recordado a una historia de una amiga que ya no publica en su blog, aquella historia se podría complementar perfectamente a la tuya.

    Es esta:
    http://que20noesnada.blogspot.com/2008/10/el-foso.html

    Besos.

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  13. Me ha encantado la historia, pero en concreto la parte de rematar a los agonizantes me ha transportado directamente a mi infancia, a una mañana en que mi abuelo me contó la entrada en Morón de las tropas franquistas, que él desgraciadamente presenció en primera persona al ser farmacéutico (una historia tremenda también, por cierto). Su relato de como descrubrieron los soldados entre los cadáveres a un herido, lo incorporaron para acto seguido rematarlo me dejó consternado de niño... Es increíble que eso sucediera hace 70 años en estos mismos lugares donde hoy vivimos.... Y que siga sucediendo en otros....

    Saludos.

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  14. Todos tenemos recuerdos dolorosos de esa barbaridad... ¡Que no haya olvido!

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  15. Sin palabras.
    No puedo decirte nada más, pero quiero que sepas que me ha llegado al alma.

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  16. Luz de Gas, efectivamente es desgarrador. Precisamente hoy es el 20-N. Cuando veo en la tele tantos comentarios sobre el tema se me encoje el alma.

    El aguaó, no te preocupes por no dejar comentarios, que yo sé que todos andamos muy enredados.
    Efectivamente es historia que no se debe olvidar para que no vuelva a suceder, sin embargo sigue sucediendo.

    Esperanza, hacen falta pocas palabras. Los hechos lo dicen todo.

    Antiqua, tantos y tantos desaparecidos sin saber dónde descansan, y si descansan.

    Ya ves Pedro, desgraciadamente en esta ocasión no nos une solamente la alegría y farándula del flamenco.

    Sevillana, también mi madre me cuenta de tios suyos que permanecieron escondidos mucho tiempo. Mi madre era entonces una niña pero lo recuerda como si fuera ayer.
    Me avergüenza reconocerlo pero no sé quién es tu hermano. Me gustaría leer lo que ha escrito.

    Sara, en verdad que dan ganas de apearse de este tren, pero ¿tenemos la certeza de que otro sería distinto?.

    Alter, en más de una ocasión el humano debería aprender del asno.

    Diana, totalmente de acuerdo. Que no se olvide ese memoría histórica. Bastantes años nos la han mantenido oculta.

    América, es lo que yo les deseo: Paz. Si es que acaso pueden encontrarla.

    La Casa Encencida. Acabo de leer tu historia, y como te digo en el comentario que te he dejado, me ha encogido el alma.

    Adr, He leído el relato de tu amiga y a pesar de su crudeza me ha gustado mucho, aunque también me ha impresionado. No conocía su blog, y aunque dice que de momento dejará de escribir, la he enlazado por si regresa.
    Gracias por la recomendación. Es un blog muy interesante.

    Felipe Sérvulo, exactamente, que no haya olvido.

    Dama, nadie puede quedar indiferente ante todo lo terrible vivido en aquella época, aunque nosotros lo conozcamos a través de nuestros padres y abuelos.

    Besos a todos.

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  17. Du Guesclin, si a tí te impresionó la historia que te contó tu abuelo, imagínate a él que lo vivió en primera persona. Me gustaría conocer su historia a la que haces referencia.Ojalá un día te decidas a contarla.

    Un abrazo

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  18. Verdial, la simple descripción de los hechos es desgarradora; no necesita ningún tipo de calificativos.
    Y una vez más has puesto el dedo en la llaga; ya no se trata sólo de hechos que pertenecen al pasado, sino de la barbarie que no cesa.

    Un abrazo

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  19. Cientos de veces he oido este tipo de relatos.... cientos de veces me sigue poniendo la carne de gallina.
    besos

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  20. Cuanto crímenes y atropellos se cometieron en esos tiempos tan duros. Algunos han querido olvidarlos, otros esconderlos, pero no se deben olvidar, Están ahí, en nuestro pasado, como prueba del salvajismo al que puede llegar el ser humano.

    Tantos años pasados y ver anoche, 20 N, como en una TV local se alabará esa época de terror y crueldad. Hoy 21 sigo impactado...

    Un besazo del indomable Dani Hunting

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  21. Hoy has puesto un momento de horror en nuestros corazones... pero tienes razón. Por desgracia la historia se repite en decenas de lugares del mundo...
    Es bueno no olvidarlo. J.J.

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  22. La vergüenza nos consuma por dentro a todos los que seguimos mirando para otro lado, ya pasen 20, 30 o 60 años. Lo pasado sirve para no caer en lo mismo, pero antes ha de hacerse justicia por aquellos que defendian la libertad de todos y cada uno de nosotros.

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  23. NO hay que olvidar nunca el sufrimiento de las gentes que lucharon por un mundo mejor.. por la libertad.
    Un beso.

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  24. Pues yo creía verdial que tu entrabas en el blog de mi hermano; a raiz de leer su blog y visitar su lista de favoritos es cunado yo cree el mio. Tenemos una forma muy distinta de escribir y expresar lo que pensamos, aquí te dejo su enlace. Busca una entrada que se llama "Las cosas de mi abuelo" de fecha 19 de octubre de 2007

    http://veroir.blogspot.com/

    Besitos

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  25. Hola guapa.
    La historia que has leido es tan real como que quién la vivió fue mi madre, y al que fusilaron mi abuelo y su hermano (mi tio), el que fue a vengarle con 15 añitos.
    Demasiadas coincidencias, ¿verdad?
    En el blog, son reales esta entrada y la que escribí de mi abuelo "Manuel La Morena! (es mismo abuelo), que ya dejaste tu comentario en esa entrada.
    Besicos.

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  26. Gracias a tu visita, Verdial, llegué a tu blog. Me parece elegante en el aspecto y profundo en el contenido.
    He leído varios de tus escritos, volveré para continuar leyéndolos, y me han parecido hermosos, conmovedores, terriblemente reales y dolorosos como éste, o cargados de nostalgia. Me siento identificada en ellos o en el sentimiento que expresan, por eso y porque me gusta como escribes cuéntame entre tus seguidores. Es maravilloso poder crear esta red, dentro de la gran Red, en la que coinciden las mismas inquietudes.
    Gracias igualmente por tu comentario y mi enlace en tu blog.

    Un saludo
    Teresa

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  27. Es triste, muy triste este relato, pero de una calidad sobrecogedora Verdial. No puedo evitar sentirme entristecido tras lo que acabo de leer, y más triste si cabe, cuando sé que muchos de esos infortunados permanecen allí donde fueron sustraídos a la vista del mundo. Yo no quiero venganza, pero no porque no la encontrara justa; quiero que esas vidas ofrendadas, sirvan para terminar de una buena vez con las atrocidades. Ya están muertos los verdugos y sus víctimas; ruego porque no vuelva a repetirse.

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  28. La memoria está por encima de los hombres y si yo tuviera un familiar en esas condiciones no pararía hasta ofrecerle una despedida entre los nuestros. Y buscaría a los culpables que tienen hijos que quizás no sepan quien fue verdaderamente su padre. Por eso apoyo todas estas inicativas.

    Saludos

    Antonio

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  29. Me dejas estremecido, Verdial. Has descrito con palabras bellas pero tremendas las últimas horas de mi abuelo y de tres compañeros más, asesinados por los fascistas en octubre de 1936. Uno de ellos era un crío de 17 años.
    Voy a seguir tu blog con atención, pues está lleno de sensibilidad. La que me gustaría tener a mi a la hora de hablar de mi abuelo. A mi manera voy escribiendo también sobre él y sus compaleros en mi blog, http://fusiladosdetorrellas.blogspot.com, para que no se pierda su memoria.
    Un abrazo

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